¿Es posible construir una casa con impacto ecológico?

impacto ecológico

Goni Campos, arquitecto de B3 Hogar, nos cuenta qué consideraciones se tuvieron en cuenta a la hora de construir Casa Susana, una vivienda de 220 m2 con la que se buscó reducir el impacto ecológico. Para empezar, repasamos algunos de los factores clave a contemplar durante el período de construcción.

GC: Por un lado, los materiales de construcción deben ser reciclados, reciclables y no extractivos. La madera, por ejemplo, es un material renovable. Por otro lado, hay que cuidar el nivel de desperdicio, que con la construcción en seco es notablemente bajo.

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¿Cómo se ve aplicado esto en Casa Susana?

GC: La primera consideración fue la forma de cimentar la casa. Está en un terreno que desagota hacia un arroyo y, para no interrumpir el drenaje natural del suelo, decidimos elevarla. En lugar de construirla sobre una platea de hormigón armado, que se hace con materiales extractivos y supone rellenar el terreno con tosca, se montó la casa sobre unos 200 pilotes. De esta forma, se garantiza el menor impacto posible sobre el terreno, que queda intacto por debajo de la casa. En lugar de apoyarse sobre toda la superficie, la casa está pisando el suelo en 200 puntos de 20 cm de diámetro.

Esto nos lleva al siguiente ítem: el origen de los materiales.

Los pilotes están elaborados en plástico reciclado por Tetra Pak que, como todo plástico, es altamente resistente. La capa exterior del piso es de T-Plak, una placa plástica hecha con envases Tetra Brik reciclados y mezclados con una resina aglomerante, para garantizar máxima resistencia al agua. La estructura de la casa es de madera no extractiva y renovable (es decir, proveniente de plantaciones cuyos proveedores renuevan para mantener el ciclo de producción vivo). En cuanto a los materiales de aislación, se empleó lana de vidrio Isover, hecha en un 90% de vidrio reciclado.

El nivel de desperdicio es otro factor a tener en cuenta. En toda la obra de Casa Susana, se utilizaron solamente 2 containers de 5 m3 cada uno. En la construcción tradicional, un nivel tan bajo de desperdicio para una obra de más de 200 m2 es impensado.

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Entonces, ¿lo más importante en términos de impacto ecológico tiene que ver con la etapa de construcción?

GC: Todo lo contrario. Al fin y al cabo, lo que hace a una vivienda ecológicamente amigable tiene que ver con la energía que va a consumir durante su vida útil.

Claro que hay un componente de emisiones de carbono que está dado en el momento de la construcción, la elección del método, los materiales utilizados, etc. Pero la mayor huella de carbono que genera una vivienda sucede a lo largo de sus 50 años de vida. Y acá es clave la medición de coeficientes de aislación. Tomemos como referencia una construcción tradicional, que es lo que predomina en Argentina: muro de 18 cm con revoque de ambos lados y techo con estructura de madera, aislante y chapa. Según un informe técnico realizado por Saint Gobain a Casa Macabi (una vivienda de B3 de 60 m2), esta tiene un nivel de aislación 4 veces superior al de una construcción tradicional. Esto significa que, para lograr una temperatura de confort de 24 grados durante todo el año, la casa va a consumir la mitad de energía que una de ladrillo. Y para compensar ese ahorro energético durante los 50 años de vida útil de la casa, una casa construida en ladrillo debería plantar 3 hectáreas de bosque.

Confort térmico

Otra de las mediciones del informe está vinculada al confort térmico, dado por la homogeneidad de temperatura dentro de un ambiente. En una casa de B3, la temperatura es constante a lo largo y ancho de la vivienda. Y lo térmico tiene un correlato con lo acústico. Contrario al mito popular, la medición demuestra que la construcción de B3 tiene la misma aislación acústica que un muro de ladrillo. Y más aún: con solo una placa adicional de 1 cm, se logra un 50% más de aislación, lo que en un muro implicaría agregar 15 o 20 cm más de grosor.

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¿Qué rol juega el diseño?

GC: Es un factor clave. Teniendo en cuenta que lo prefabricado es una ventaja competitiva que nos permite construir más rápido pero que no limita el diseño, podemos ofrecer soluciones específicas a la medida de cada proyecto. La orientación de una vivienda está pensada para eficientizar el uso de la luz, ahorrar energía durante el día y evitar el efecto invernadero cuando hace calor. Casa Susana, por ejemplo, está diseñada y emplazada de forma tal que, en verano, las galerías norte y oeste impiden la entrada de sol directo sino hasta la tarde, por lo que se mantiene templada durante el día. Pero en invierno, cuando el sol es más bajo y su recorrido más rasante, logra entrar desde otro ángulo para ayudar a calentar la casa sin tanta calefacción. El vidrio es otro factor clave en la aislación. Para las aberturas, utilizamos siempre carpinterías hechas a medida, de aluminio o PVC, según el diseño, pero siempre con doble vidrio.

¿Qué otro elemento incorpora B3 a la construcción en pos de reducir el impacto ecológico?

GC:Aunque todavía no hemos incursionado en energías renovables, sí instalamos biodigestores para el tratamiento de aguas. Mientras que un pozo ciego reúne todos los desechos juntos y los va infiltrando en las napas, el biodigestor separa sólidos y líquidos para tratarlos por separado. Los primeros se procesan con bacterias y se transforman en abono, que hay que extraer cada tanto. Por otro lado, los líquidos se llevan por un lecho nitrificante y se irrigan, ya tratados y filtrados, en el terreno natural como agua gris. Adicionalmente, los desagües de la cocina llevan un paso previo de decantación de detergentes, ya que estos perjudican a las bacterias del biodigestor. Este sistema es mucho más limpio y amigable que el tradicional, ya que los residuos nunca se filtran a la tierra sin tratar.

Si querés construir una casa de forma amigable con el medio ambiente ¡escribinos y te asesoramos!